Etiquétenme de demente, pero me encanta no terminar de
llegar a casa y ya recibir un brutal abrazo, y me encanta devolverle ese abrazo,
aunque me llene de pelos y barro.
Amo sentarme a charlar con él, porque aunque no conteste, te
acompaña, te mima, y muchas veces no necesitamos más que eso, desahogarnos.
Él es mi compañero, mi amigo.
Él es mi compañero, mi amigo.
Adoro mirarlo, jugar con él, sus besos, la forma en la que
me mira...porque créanme que no van a encontrar otros ojos que te miren así,
llenitos de amor, de admiración, de agradecimiento.
Este hermoso ser, es mi bebé, mi hijo, y sé que muchos no lo
entienden.
Obvio, no es como el tuyo, yo no lo lleve en mi vientre
durante nueve meses, no lleva mis genes…pero yo, lo siento como tal.
Al igual que tú, también lo tengo que cuidar, alimentarlo,
bañarlo, sacarlo a pasear, limpiar sus residuos. Él también me despierta a la
mitad de la noche, también se enferma. Al igual que tú hijo, se porta mal,
tengo que rezongarlo y ponerle una penitencia.
Mi bebé, también depende de mí. La diferencia, es que él
nunca va a independizarse, a él nunca le llegará su hora de volar. Va a
depender de mí siempre. Yo soy lo único que tiene y tendrá hasta su último día.
Me necesita, y yo a él.
Sé que no me comprendes, y realmente, no espero que lo
hagas. Simplemente quería que conocieras mi punto de vista.
Para mí, el siempre será mi hijo y lo amo como tal, y lo mejor
de todo, es que ese amor, al igual que el tuyo, también es reciproco.
Hermoso.. ellos tienen un amor incondicional.
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