"Un hilo rojo invisible conecta a aquellos que están destinados a encontrarse, sin importar tiempo, lugar o circunstancias.
El hilo rojo se puede estirar, contraer o enredar, pero nunca romper."
Y ¿sabes? Ese hilo es el que me une a ti, el que nos une.Lo he visto tensarse, estirarse, enredarse, hasta te podría decir que hemos hecho que se rocen los dos moños, esos que están atados a nuestros meñiques. Y es por estas razones, que le he encontrado mas de mil nudos, los desate siempre, intentando no dañar el hilo.
Hasta que un día dije ¡basta!
Basta de cuidar algo que a la larga me hace mal, algo que me conecta a una persona que no puedo tener a mi lado.Merecía y necesitaba poder ser y hacer feliz a quien si lo estaba.
Y es por esto que un día busqué las tijeras y lo corté.
Corté ese único elemento que me conectaba a ti. Lo corté y con eso te eliminé de mi vida.
Todo marchaba bien. ¿Qué digo? Marchaba excelente.
Pero como es de ingrata la vida...
Que un día te volví a cruzar, y con ese cruce sucedió, mi corazón latió muy fuerte y rápido. Y fue ahí que me di cuenta que nuestro hilo ya tenía tres moños.
Los dos que sujetaban nuestros meñiques, y el que reparaba el corte.
Y con eso entendí que, no importaba las veces que yo lo cortara, el volvería a unirse, volvería a conectarnos.
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